Lo esencial de la cocción táctica, es medir bien el líquido de marca que se vierte en el recipiente, calentar a la temperatura necesaria durante el tiempo adecuado hasta alcanzar la ebullición y justo en ese “Momentum”… echar la pasta los minutos necesarios para que quede “al dente” y no se pase.
“En la naturaleza no existen premios ni castigos, sólo existen consecuencias”. Robert Frost
"(...) El físico español José García Santesmases, que había publicado en 1949 un primer artículo sobre informática, a su regreso de Estados Unidos, convencido de la importancia que tendría esta nueva disciplina, trató en vano de convencer a los dirigentes del CSIC de que los esfuerzos habría que centrarlos en aquellas ramas de la ciencia que, como la informática, estuviesen empezando, ya que permiten partir de una base común en condiciones de igualdad. Cuanto más desarrollada esté una tecnología, más difícil es empezar a competir en ella. Es una recomendación que no ha perdido vigencia.
Resulta decisivo elegir bien los campos en los que podamos competir a nivel mundial -la biotecnología, la biología molecular, la microelectrónica, las energías renovables, las telecomunicaciones- para centrar en ellos todos los esfuerzos. No podemos renunciar a seguir comprando tecnología extranjera, por grande que sea el peligro de colonización tecnológica, pero resulta imprescindible realizar paralelamente una investigación propia sobre la tecnología traspasada para ampliar nuestra autonomía al tratar de mejorarla.
Frente a cualquier retórica facilona sobre las expectativas de un nuevo modelo productivo hay que tener muy en cuenta que el peso de las exportaciones de productos de alta tecnología no supera el 1% del PIB, cifra muy inferior a la de otros países de nuestro entorno. El mayor obstáculo a la introducción de nuevas tecnologías es el predominio de la pequeña empresa -el 94% de las empresas españolas tienen entre 0 y 10 trabajadores, y si bien proporcionan el mayor número de empleos, no están interesadas, ni tampoco en condiciones de llevar a cabo innovaciones tecnológicas.
En cuanto se toma en consideración nuestro sistema educativo y los valores dominantes en la juventud, así como la estructura productiva con sólo el 0,13% de empresas con el tamaño adecuado para impulsar una tecnología propia, pese a que en los últimos años haya aumentado la investigación empresarial y el número de patentes españolas, el paso a un nuevo modelo productivo no deja de ser una ficción hasta ahora sin la menor base real. No faltan los que creen que no nos queda más que seguir siendo una sociedad de servicios y que es mucho lo que aún queda por hacer en este campo para garantizar a la larga un nivel de vida alto, y que inventen otros."
"(...) Siguiendo este nuveo enfoque, las empresas están empezando o bien a compartir sus recursos con terceros con el objeto de crear valor, o bien a utilizar recursos externos en sus modelos de negocio. Estos nuevos modelos de negocio han sido definidos por Chesbrough (2006) como modelos de negocio abiertos.Si el otro día trataba de dar la "respuesta corta" a por qué un modelo de negocio abierto, esta sin duda es la "respuesta larga" ;-)
La razón de que las empresas están empezando a adoptar modelos de negocio abiertos es la necesidad de acelerar la creación de valor. Tal como describiremos más adelante, para la empresa que cede sus recursos a terceros la adopción del modelo de negocio abierto puede aumentar la tasa de utilización de sus recursos y también por tanto el retorno a las inversiones necesarias para obtener dichos recursos. Por otro lado, las empresas que emplean recursos externos en su propio negocio obtienen ventajas en términos de velocidad de desarrollo de nuevos productos, más fácil acceso a los mercados, al conocimiento y la tecnología, y en general a recursos que hubieran sido costosos y dificiles de desarrollar"
[PDF] Open Business Models: Las dos caras de los Modelos de Negocio Abiertos “Open Business Models: Las dos caras de los Modelos de Negocio Abiertos”, publicado recientemente por Universia-Business Review, Sandulli y Chesbrough describen las dos caras de un modelo de negocio abierto.